10/1/17

Reseñas | Aura - Carlos Fuentes



(…) dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad. Se han olvidado de que en la soledad la tentación es más grande.


Cuando iba en bachillerato, la maestra nos escargó leer este librito. Parecía que sería muy fácil leerlo dada su longitud... ¡No pude estar más equivocada! Recuerdo que la lectura me pareció increíblemente lenta, muy pesada y que me daba un sueño terrible cada vez que lo tomaba entre mis manos. No sé cómo, pero lo terminé y no entendí mucho. Con la ayuda de la maestra y de los compañeros, desmenuzaron el libro y al fin pude entender de qué iba. También nos ayudó que nos mandara a investigar cosas de reencarnación y vudú.

En fin, que después de tanto tiempo, me decidí a retomarlo para ver qué me decía ahora mi cerebro lector. Así que acá vamos.

Porque este libro es weird as fuck
Extraño. Oscuro. Ocuparía esas dos palabras para describir y sintetizar Aura, de Carlos Fuentes. Veamos, supongo que no hay mejor forma que comenzar a reseñar este libro hablando del comienzo: Felipe es bueno con el francés, vivió fuera de México un tiempo lo que le hizo mejorar el conocimiento del idioma y está buscando trabajo. Sentado, tomando un cafecito, encuentra un anuncio en la sección de Avisos del periódico: encaja en el perfil, pero no se anima a ir por el trabajo. Al día siguiente, las especificaciones del empleo son casi perfectas. Parece que está diciendo: Se solicita a Felipe. Después de mucha vuelta, Felipe decide ir por el empleo. Así es como termina en casa de la Señora Consuelo, una vieja arrugada que apenas puede levantarse de su cama.

Sin siquiera solicitarlo, apenas aceptado el trabajo, sus cosas ya están en la casa y tiene habitación designada. Felipe nota que la abuela es un poco rara, que en su habitación siempre hay muchas velas; escucha un griterio de gatos un poco extraño y nota que apenas se puede ver en la casa. Nunca hay luces encendidas, todo rebosa humedad y vejez. Excepto alguien: Aura, la sobrina de la señora Consuelo. Aura tiene ojos verdes, ocupa vestidos verdes, es la criatura más angelical y divina que Felipe ha visto en la Tierra. Así, entre la traducción de las cartas y memorias del difunto esposo de la Señora Consuelo (que es el trabajo en verdad) y las comidas compartidas con la dueña de la casa y con Aura, Felipe va descubriendo poco a poco algo oculto en él mismo, algo de lo que no tenía idea alguna.



¿Y qué es esto? Se preguntarán ustedes. Yo no puedo decirles más a menos que vaya a spolearlos. Lo que a mí me fascina es que la novela corta está narrada en segunda persona, por lo cual el lector es Felipe y así, tienes una lectura diferente. No he visto muchas obras redactadas en segunda persona y creo que por eso Aura me resultó bastante novedosa.

Me encanta el ambiente de la novela, gótico, oscuro, misterioso; poco a poco, Aura comienza a seducir a Felipe y él, cae redondito por ella. Comienza él a notar que Aura solo hace lo que la vieja dice, así que  teme que Consuelo manipule a su amada, que la tenga tan prisionera, que viva a través de la juventud de Aura. Los pensamientos de Felipe se vuelven cada vez más tormentosos, siempre descubriendo cosas extrañas, movimientos sincronizados entre Aura y Consuelo, lo que lo hace confirmar que hay algo más profundo, una dependencia, quizá, algo que él no puede entender ni desmenuzar.

Yo quedé enamorada de este momento, cuando Felipe encuentra aquello que no sabía que tenía perdido.

(…) caes agotado sobre la cama, te tocas los pómulos, los ojos, la nariz, como si temieras que una mano invisible te hubiese arrancando la máscara que has llevado durante veintisiete años: esas facciones de goma y cartón que durante un cuarto de siglo han cubierto tu verdadera faz, tu rostro antiguo, el que tuviste antes y habías olvidado. Escondes la cara en la almohada, tratando de impedir que el aire te arranque las facciones que son tuyas, que quieres para ti. Permaneces con la cara hundida en la almohada, esperando lo que ha de venir, lo que no podrás impedir. No volverás a mirar tu reloj, ese objeto inservible que mide falsamente un tiempo acordado a la vanidad humana, esas manecillas que marcan tediosamente las largas horas inventadas para engañar el verdadero tiempo, el tiempo que corre con la velocidad insultante, mortal, que ningún reloj puede medir. Una vida, un siglo, cincuenta años: ya no te será posible tomar entre las manos ese polvo sin cuerpo.

Creo que es un libro corto, pero muy bueno. Me gustó el misticismo, el misterio al rededor del romance, de la vida y la muerte, de lo que está destinado a ser. Eso sí, el final sigue siendo bastante rarito.

8 comentarios:

  1. Hola!
    La verdad es que no lo conocía, pero me ha llamado mucho la atención -en especial la forma en la que has descrito la ambientación. Espero algún día tener la oportunidad de leerlo.
    Saludos! :)

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    1. Es una novelita corta que hay que digerirla despacio y con cuidado. Espero que la puedas leer :D

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  2. ¡Hola!
    Debo decir que no lo conocía pero lo que cuentas es muy muy interesante :D Voy a ver si lo consigo para darle una oportunidad.
    Ah, te comento que te nominé a un book tag en mi blog. Si tienes ganas de hacerlo, pásate por allí, si no quieres no hay problema ♥
    ¡Beso grande!

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    1. Gracias, Arwen, por el booktag :)
      Espero que puedas conseguir Aura *-*

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  3. Hola! La verdad es que me llama muchísimo la atención, me lo voy a apuntar. Gracias por la reseña, no conocía el libro :) Ah, y te sigo!

    Besos desde www.lacajadej.blogspot.com

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  4. ¡Hola!
    Yo lo leí hace varios años y me gustó, tienes razón al decir que el que sea corto no lo hace fácil, tiene su grado de complejidad que hace que prestes atención a cada detalle, es de esos libros que requiere un lector atento. Espero releerlo un día de estos ^^
    Un abrazo.

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    1. Creo que esta lectura se disfruta más cuando uno es adulto y ya lo puede digerir con lentitud y analizando todos esos detalles. O quizá es que a esa edad yo estaba muy hueca xD
      Un besazo.

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Venga, despotrica.